Ana García
En comparación con los vehículos de combustión, el comportamiento de los coches eléctricos en situaciones de nieve y frío extremo tiene algún inconveniente, pero también diversas ventajas. Sus especiales características hacen que el estilo de conducción con nieve de un coche eléctrico sea un poco distinto al de un coche de gasolina y diésel. Te explicamos todo lo que tienes que saber a lo largo de este post.
¿Cómo afecta el frío a los coches eléctricos?
Con frío extremo, nieve o hielo, el rendimiento energético de un coche eléctrico es mucho mayor que el de uno de combustión. Mientras que en un motor de combustión de cada 10 litros de gasolina o diésel que gastamos, solo 4 como máximo sirven para mover el coche, el resto se quema produciendo calor. En un vehículo eléctrico pasa justo lo contrario. Casi toda la energía de la batería se usa para circular, puesto que los motores de los coches eléctricos apenas producen calor para funcionar.
Aunque parezca paradójico, este mayor rendimiento supone un cierto inconveniente al conducir con nieve o frío intenso. Esto es debido a que los vehículos eléctricos necesitan hacer funcionar la calefacción muy intensamente para poder calentar el habitáculo. Eso se traduce en un incremento importante del uso de la batería que puede llegar al 30%.
Por lo tanto, la primera y más importante recomendación para conducir un coche eléctrico con nieve y frío es asegurarnos que tenemos la suficiente batería para completar nuestro trayecto, teniendo en cuenta su mayor consumo por la necesidad de activar la calefacción.
Los 5 mejores consejos para circular con un coche eléctrico con hielo o nieve
En realidad, conducir en un contexto de nieve o hielo con un vehículo eléctrico no difiere demasiado de hacerlo con uno de combustión interna. Aun así, es importante tener en cuenta las características específicas de los coches eléctricos para tomar las precauciones oportunas y adaptar el estilo de conducción que nos garantice una circulación segura y sin sorpresas. Algo que puedes lograr sin problemas teniendo en cuenta estas recomendaciones:
1. Tener suficiente batería
Asegúrate de que tienes suficiente batería. En situaciones de frío intenso, tu coche eléctrico va a consumir, con total seguridad, más batería de lo habitual. Esto se debe a dos razones: por un lado, el vehículo va a necesitar una buena parte de la energía para calentar la cabina y, por otro lado, las bajas temperaturas merman la eficiencia de la batería. Por lo tanto, debes tener en cuenta ese consumo extra a la hora de calcular de cuánta autonomía dispondrás para llegar a tu destino. Otra recomendación muy útil es precalentar el vehículo antes de iniciar la marcha, cuando aún esté conectado a la red de carga. De esta forma, dispondrás de más energía durante su uso en carretera.
2. Adaptar el estilo de conducción
Adapta tu estilo de conducción a la inestabilidad de la calzada provocada por la presencia de hielo y nieve. Para conseguirlo, debes reducir la velocidad y evitar las maniobras bruscas. Recuerda que la aceleración de un vehículo eléctrico es, por lo general, más potente que con un coche de combustión, por lo que tienes que usar el acelerador de manera muy suave para evitar sorpresas.
3. Utilizar a tu favor el freno regenerativo
Utiliza a tu favor el freno regenerativo (one pedal drive) propio de los vehículos eléctricos. El frenado de un vehículo eléctrico es más suave y progresivo, esto evita que el coche patine. No obstante, en situaciones climáticas extremas es recomendable ajustar el sistema de frenado a un nivel intermedio e incluso desactivar la función one pedal para evitar que la retención del motor al desacelerar pueda llegar a producir el bloqueo de las ruedas.
4. No gastar toda la batería en calentar el habitáculo
En el caso de que el coche se quede inmovilizado por la nieve durante un largo periodo de tiempo, es recomendable no consumir toda la batería para calentar la cabina. Así podrás reemprender la marcha cuando sea posible con la batería suficiente.
5. Practicar la conducción en condiciones extremas
Un último consejo es realizar prácticas de conducción en circunstancias extremas. Siempre con el apoyo de un instructor y en entornos controlados. Esta es la mejor forma de ensayar las acciones y reacciones oportunas para, llegado el momento de tener que ponerlas en práctica, tenerlas interiorizadas y reaccionar de forma natural y efectiva.
¿Qué pasa si apago el control de tracción en la nieve?
Como norma general, es recomendable mantener siempre activado el control de tracción (TCS). De esta forma, se accionan constantemente los frenos y se reduce la potencia de las ruedas motrices, eliminando el deslizamiento a causa de la nieve o el hielo.
Solamente en circunstancias muy concretas, como subir una pendiente cubierta de hielo, puede ser necesario desactivar el TSC. Así ganaremos tracción, evitando que el sistema nos impida avanzar.
Los mejores accesorios para conducir con nieve
Igual que ocurre con los coches de combustión, las cadenas de nieve son las mejores aliadas para evitar que los neumáticos patinen. Pueden ser; metálicas, muy eficaces y duraderas pero complicadas de colocar sino se tiene práctica. O de tela, fáciles de poner pero de uso limitado ya que se desgastan con facilidad.
Otros accesorios que no son imprescindibles pero sí muy útiles si nuestro coche circula o duerme a la intemperie y en situaciones climáticas adversas son: cubiertas para el parabrisas, rascadores para hielo y nieve, descongelante de parabrisas y repelente de lluvia. También puedes consultar este artículos: Accesorios de Tesla: ¿Cuáles son los mejores y cómo funcionan?
¿Es posible reducir los efectos negativos del frío en el motor de nuestro coche?
Afortunadamente, sí. El uso de un buen líquido anticongelante, evitar los acelerones al arrancar y un correcto mantenimiento del vehículo (sobre todo en lo que respecta al cambio de los filtros), suele ser suficiente para eliminar o reducir los posibles daños en el motor provocados por las bajas temperaturas. Como ves, tomando las precauciones necesarias los coches eléctricos tienen un óptimo funcionamiento, incluso en circunstancias extremas de frío, nieve o hielo.
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